
Hay un viejo chascarrillo entre dentistas –e higienistas– que hace alusión al momento en que, como profesionales, preguntan cualquier cosa en consulta, y tú, como paciente, lo que eres capaz de aportar es más bien poco, ya que, a causa de sus manos, o de alguna técnica o aparato, tienes la boca ocupada. Pues, bien, las tornas han cambiado, y hoy somos nosotros quienes tenemos el privilegio de preguntarle a Dª Concepción Mercedes León Martínez, Ilma. Sra. Presidente del Colegio Oficial de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife, por el estado de salud bucodental de los tinerfeños, el devenir de la profesión –cada vez más tecnológica y personalizada–, y las dificultades a la hora de recibir asistencia.
PREGUNTA: Vamos a empezar abriéndoles las bocas a los ciudadanos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, si le parece. Porque, a nivel bucodental, ¿cómo estamos? Y más importante: ¿hacia dónde nos encaminamos?
RESPUESTA: La salud bucodental en nuestra provincia refleja una realidad dual. Por un lado, ha habido avances significativos en la concienciación y la prevención, pero aún enfrentamos retos importantes, como el acceso equitativo a la atención odontológica y la falta de cobertura pública suficiente. Nos encaminamos hacia una odontología más tecnológica, con tratamientos mínimamente invasivos y personalizados, pero sin perder de vista la necesidad de mejorar la accesibilidad para todos los ciudadanos.
P: ¿Y cómo está la profesión? ¿Están en sincronía los profesionales del sector con las demandas y necesidades de los pacientes (tanto futuras como presentes)?
R: La profesión ha evolucionado para adaptarse a las nuevas demandas de los pacientes, que buscan tratamientos más eficaces y cómodos. Sin embargo, los profesionales se enfrentan a retos como la competencia desleal y la mercantilización de la odontología, que a veces prioriza los beneficios económicos sobre la calidad asistencial. Desde el Colegio trabajamos para garantizar que la ética profesional y el bienestar del paciente estén siempre por encima de cualquier otro interés.
P: Exactamente, ¿cuál es el papel del Colegio Oficial de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife en todo esto? A la hora de marcar el rumbo por el que debe discurrir la profesión, por ejemplo. ¿Qué posición ocupa? ¿Cuáles son sus retos?
R: El Colegio cumple una función esencial como garante de la ética, calidad y la formación continua de los profesionales. No sólo regulamos y defendemos los intereses de los colegiados, sino que también velamos por la seguridad de los pacientes, promoviendo buenas prácticas y combatiendo el intrusismo profesional. Nuestro reto es seguir siendo una referencia en la defensa de una odontología de calidad y accesible.

P: En sus propios estatutos podemos encontrarnos con dos funciones claramente diferenciadas. Por un lado, el deber del Colegio de "amparar y defender los derechos y el prestigio profesional de los colegiados en general, y de cualquiera de sus agrupaciones o individuos en particular […]" (art. 9.4). Y por otro, "proteger los intereses de los consumidores y usuarios de los servicios profesionales que prestan los colegiados" (art. 9.24). ¿No chocan ambas funciones? ¿O, por el contrario, se complementan?
R: No, al contrario, se complementan. Proteger los intereses de los colegiados significa, entre otras cosas, asegurar que trabajen en un entorno regulado, con condiciones justas y formación adecuada. Y esto repercute directamente en la seguridad y el bienestar de los pacientes, ya que un profesional bien preparado y con un marco ético sólido ofrecerá una atención de mayor calidad.
P: Otra de las funciones del Colegio es la de "informar a las industrias del ramo odontológico sobre las condiciones deseables para el desarrollo de nuevos productos" (art. 9.12), y me gustaría detenerme en ese concepto de "condiciones deseables", porque, imagino, muchas veces chocará con la propia realidad. Imagino que lo deseable sería, por ejemplo, dotar a la población de una cobertura dental de forma pública, gratuita y universal, pero ¿es esto posible? ¿Cómo se equilibra la balanza –entre las condiciones “ideales”, hacia las que hay que tender, y las “reales”, que son, a fin de cuentas, las prácticas–?
R: Es cierto que lo ideal sería una cobertura dental pública, pero la realidad económica y sanitaria actual lo dificulta. Nuestro papel es asesorar a las industrias odontológicas para que desarrollen productos eficaces, accesibles y seguros, sin perder de vista la viabilidad y sostenibilidad del sistema. Se trata de avanzar hacia lo deseable dentro de lo posible.
P: Uno de los mensajes que destacan en su web es el siguiente: “Desconfía de los precios demasiado bajos. Vigila quién toca tu boca”. A priori, podría parecer contradictorio, ¿no? Pues, evidentemente, uno de los criterios más comunes a la hora de elegir profesional, además del prestigio –y de sus conocimientos–, es el coste del servicio. ¿De dónde surge, entonces, esa necesidad de ser precavidos? ¿A qué riesgos se enfrenta el paciente si no “vigila” quién le atiende?
R: Porque en odontología, como en cualquier otro ámbito sanitario, la calidad tiene un coste. Ofertas excesivamente económicas pueden implicar materiales de baja calidad, diagnósticos inadecuados o incluso intrusismo profesional. Los pacientes deben ser conscientes de que elegir un dentista no es solo una cuestión de precio, si no de confianza, formación y seguridad.
P: Hablando de precios: en el sector odontológico, ¿cómo funciona la relación público–privada? ¿Cuáles son las diferentes vías con que cuentan los –diversos– interesados a la hora de acceder y recibir la asistencia bucodental deseada?
R: En España, la asistencia bucodental pública es limitada, centrándose principalmente en menores, embarazadas y casos específicos. La mayoría de los tratamientos recaen en la odontología privada, lo que obliga a muchos ciudadanos a costearse su atención o buscar alternativas como seguros dentales. El reto está en mejorar la accesibilidad sin comprometer la calidad asistencial.

Dª Concepción Mercedes León Martínez, Ilma. Sra. Presidente del Colegio Oficial de Dentistas de Santa Cruz de Tenerife.
P: En este sentido, ¿cómo se llevan los dentistas con el mundo de los seguros? En tanto que prestadores de servicios que pueden –o no– estar cubiertos por alguno, sí, pero también como sujetos obligados a la suscripción de, al menos, aquél relativo a la “responsabilidad civil derivada del ejercicio profesional como consecuencia de accidentes, errores e intervenciones dolosas o culposas”.
R: Los seguros dentales pueden ser una opción para facilitar el acceso a ciertos tratamientos, pero es importante que los pacientes comprendan sus coberturas y limitaciones. Por otro lado, los dentistas como profesionales sanitarios, están obligados a contar con un seguro de responsabilidad civil para proteger tanto a los pacientes como a ellos mismos en caso de incidentes derivados de su ejercicio profesional.
P: Además del riesgo derivado de la –mayor o menor– complejidad a la hora de acceder y recibir –o no– una asistencia bucodental de calidad, ya sea pública o privada, ¿qué otros riesgos existen –para los pacientes, sobre todo–?
R: Además del acceso a una asistencia de calidad, hay riesgos asociados al intrusismo profesional, la publicidad engañosa, el uso de materiales de baja calidad o la falta de diagnóstico adecuado. También debemos considerar el impacto de la salud bucodental en la salud general, ya que problemas dentales pueden derivar en enfermedades cardiovasculares, diabetes o complicaciones en el embarazo.
P: Y ¿hasta dónde llega la salud bucodental, precisamente? Porque abarca mucho más de lo que parece, ¿no? –a este respecto, recuerdo la charla que mantuve con el Dr. Francisco Rodríguez Lozano, y cómo éste me contó que sus inicios en el mundo de la prevención del tabaquismo (por lo cual ha sido premiado hasta por la OMS) surgieron de una campaña de diagnóstico precoz y de prevención del cáncer oral derivada de su etapa como secretario del Consejo General de Dentistas, sin ir más lejos–.
R: Más allá de la estética y la funcionalidad, la salud bucodental es un pilar clave del bienestar general. Está estrechamente relacionada con la salud digestiva, cardiovascular y metabólica. Además, influye en la calidad de vida, la autoestima y la capacidad de comunicación. Por ello, no se trata sólo de dientes sanos, sino de una visión integral de la salud.